Las lunas de Javier

20 de julio de 2009

Seis son las canciones donde Solís alcanza la luna. Ésa que hoy hace 40 años fue caminada por el hombre en los pies de Armstrong y Aldrin. Solís hizo lo propio, caminó en cada una de sus cuatro letras y, ya les digo, seis veces alunizó. Lo hizo de varias maneras: alegre, taurino, bohemio, poeta, matemático y, por supuesto, netamente ranchero. Seis son pues los compositores que en voz de Solís pudieron obtener esa claridad que la luna les, y nos, suele brindar e hipnotizar. Es decir, una combinación perfecta: la inspiración, la luna y la voz.

Tomando los años en que las respectivas grabaciones salieron al mercado, ésta es la particular ruta de Javier en su viaje a la luna, a sus lunas:
i) Al claro de luna se incluye en el disco «Llorarás, llorarás» (1959), su versión original es en italiano (Al chiar di luna, de Rossi Testa) y Solís se encarga (con la ayuda de Mario Molina Montes, quien da la letra en español) de reconcebir aquella primera versión de Bob Azzam, llegando a una donde entre las cuerdas de los mariachis y coros femeninos, la complicidad requerida (de la "novia del ancho mar") es hecha patente bajo la claridad de aquella entrañable voz media;
ii) Luis Demetrio, por su parte, escribe Tres Lunas y se incluye en el disco «Javier Solís con acompañamiento de mariachi DCA180» (1960), un conteo preciso de los menesteres del abandono y del malquerer, e incluso del fatídico final que le espera a aquella a quien Solís, por honor, dulcemente mataría;
iii) Luna, luna es literalmente un poema doble, primero por la pluma de Agustín Lara y segundo por el canto de Javier, una historia de amor cadenciosa incluída en el disco «JS interpreta a Lara» (1963), y que, sí, nos hace soñar y logra doblemente hacer brillar a aquella nuestra esfera de papel;
iv) tres años después (y a tres del Apollo 11), Luz de Luna se incluye en «Y todavía te quiero» (1966), Álvaro Carrillo y Javier Solís hacen mancuerna como pocas, y en la playa de la farra y del dolor brindan a la bohemia una razón "plenilunada", azul como ninguna;
v) también en el mismo año se graba el disco «Vida de bohemio» (1966) en el que Solís parte plaza con La luna y el toro, de A. Sarmiento y C. Castellanos, enamorando al astado y peinando con elegancia y porte cada nota de ese musical coqueteo taurino, despliega su capote lentamente y alarga pases sin premura y con total arte;
vi) José Alfredo Jiménez concluye esta odisea con su Serenata sin luna (editada en 1974 en «Dos ídolos que se fueron»), dejando a Javier la tarea de mostrarse sin más luz que la emanada de su garganta, la protagonista no es ya la luna sino la serenata misma, ese canto al amor que un hombre procura dar con o sin lindos cielos, y Solís lo hace y nos canta y se nos entrega, y encuentra el modo preciso para decirnos con pasión que es un esclavo (y amo) de la canción.

Hoy día hace 40 años el hombre se mostró amo y esclavo del Universo, la Luna fue su fin y medio... acaso como Solís y sus lunas. ¡Qué va!

Por aquí nos vemos y leemos.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

hola mi nombre es mario. y naci en las 3 epocas de jorge pedro y el rey de tacubaya,don personalidad gabriel siria levario mejor cono cido como el senor de las sombras javier solis,en lo personal para mi fue y seguira siendo el rey,asi lo dejo dicho otro rey don jose alfredo jimenez,compocitor y autor de las canciones mas iodas en la radio y corridos,mexicanos,,,,y el dijo yo no se cantar pero mis respetos a javier solis como mejor cantante,de musica ranchera,,,,atte un gran admirador del senor de las sombras javier solis.,bohemio de corazon,#1